
Era un hermoso día 24 de diciembre, todos los niños estaban ansiosos esperando la navidad. En las calles se escuchaban cánticos navideños.
Estaban todas las familias reunidas en este día tan especial.
Pedro era un niño de 7 años, el trabajaba todos los días para el Sr. Juan.
Para Pedro era importante poder ayudar a su madre, ella estaba en casa cuidando a la pequeña mariana, su hermanita de tres años.
El Sr. Juan era un joyero con mucho dinero, pero, también era un hombre sin familia, lo único que le importaba era el dinero y miraba a pedro solo como un trabajador, no como a un niño.
Pedro miraba triste por la ventana como todos los niños jugaban.
El Sr. Juan grito: ¡pedro!
Si señor, respondió pedro
Que haces mirando por la ventana, no terminas aun tu trabajo.
Pedro dijo: ¡hoy es navidad! Hoy a las doce de la noche es el cumpleaños del niño Jesús, hoy es un día muy especial.
¡Y a mi que me importa! contesto el Sr. Juan,
¡crees que hoy vas a poder escaparte mas temprano de tus deberes, trabaja mejor!
Pero Sr. Juan hoy quería comprar algunas cosas para la cena de navidad, respondió pedro.
¡Para la cena de navidad!, rió el Sr. Juan, tu lo único que quieres es escaparte mas temprano, hoy es un día común y corriente, mejor sigue trabajando si quieres mantener tu empleo.
Si Sr. Juan, contesto Pedro muy triste por que no iba a poder comprar la cena de navidad para su madre y la pequeña mariana.
Bueno, dijo Pedro, que mas voy a hacer, tengo que ayudar a mi madre, porque yo soy el hombre de la casa.
Pedro siguió trabajando tan triste que derramo una lágrima sin saber que lo estaban observando desde el cielo, y le pidió a el viejito pascuero que por favor hiciera algo para poder darle una linda navidad a su familia.
En ese momento, Sr. Juan pego un grito de horror que casi le saca el corazón a nuestro amigo Pedro.
¡Pedro, pedro ven apúrate! - gritaba Sr. Juan horrorizado.
Sr. Juan ¿que le pasa? pregunto Pedro.
El Sr. Juan asustado abrazaba a Pedro, ¡vi un fantasma, vi un fantasma!
Pedro miro para todos lados en la habitación de Sr. Juan.
Cálmese dijo Pedro, yo no veo nada, los fantasmas no existen.
¿Me estas tratando de mentiroso? exclamo Sr. Juan.
No Sr. Juan, disculpe no quise decir eso.
¡Sigue trabando mejor!, fue una pesadilla ¡sigue trabajando!
Pedro siguió trabajando sorprendido, por lo que le había ocurrido a Sr. Juan. Fantasmas, la imaginación de Sr. Juan.
Sr. Juan repetía y repetía: ¡fue una pesadilla, los fantasmas no existen!
Pero no me quiero quedar solo, le voy a decir a pedro que se quede hasta más tarde por si acaso.
El Sr. Juan no sabía que los duendes de navidad le habían jugado una broma.
El Sr. Juan dijo: ¡pedro necesito que hoy te quedes hasta más tarde!
Pero señor, hoy es navidad y mi familia me esta esperando.
¡Pedro te pago el doble!
Pero Sr. Juan, ya tengo casi terminado mi trabajo y debo ir a casa.
El Sr. Juan no le quería decir a Pedro que estaba asustado, pero Pedro lo sabia y quería quedarse, pero era navidad y no podía.
A Pedro se le ocurrió una idea:
"invitar a Sr. Juan a su casa a pasar la navidad"
Sr. Juan: lo invito a pasar la navidad con nosotros para que no se quede solo.
Sr. Juan estaba emocionado por el ofrecimiento de Pedro, ya que nadie lo invitaba a su casa. Por lo que sin pensarlo… acepto. Cuando llegaron a la casa de Pedro, Sr. Juan quedo impresionado porque en esa humilde casa, la cual era muy pequeña, había tanta felicidad.
El Sr. Juan sonrió como nunca lo había hecho, se dio cuenta que nunca había tenido una navidad y ahora la compartía con una familia muy alegre. Al llegar las doce, debajo del arbolito aparecieron los regalos para la familia...
¡Y hasta a Sr. Juan le llego su regalo de navidad!...

ESTE ESCRITO HA SIDO ENVIADO POR UNA COLABORA DE NUESTRO FORO: Cris
